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¿Dónde está la información pública de la ciudad?

Noviembre 25, 2019


Si yo les preguntara cuántos fueron los ingresos totales del Distrito en el año 2017, ¿ustedes dónde irían a buscar ese dato? Es una búsqueda aparentemente sencilla. El primer acercamiento ciudadano a una información de este tipo probablemente es Google: "Ingresos del Distrito de Bogotá 2017".

La búsqueda arroja varias fuentes de información. Exploremos las primeras. Primero está la Secretaría de Hacienda del Distrito, que no ofrece una sola respuesta, nos da tres. La primera está en un documento en PDF que se llama "Consolidado de ejecución de rentas e ingresos - Bogotá Distrito Capital - diciembre 2017", los ingresos totales son de $22.6 billones de pesos colombianos. El dato, explica el PDF, incluye los ingresos de la administración central, los de los establecimientos públicos, las entidades autónomas y los de las empresas industriales y comerciales.

Si continuamos navegando la página de la Secretaría de Hacienda, en la pestaña "Así se invierte el presupuesto de Bogotá", encontramos la segunda respuesta; en el documento "Consolidado histórico de ejecucionesa", dos documentos Excel, el dato es de $19.1 billones, sumados los ingresos de la administración central y los establecimientos públicos. Nada se dice en esos documentos de los ingresos de las empresas industriales y comerciales.

Así que escarbamos más y encontramos que, dentro de la misma página de la Secretaría de Hacienda, en el "Proyecto de presupuesto 2018 que se presenta al Concejo" de Bogotá, el dato de los ingresos del 2017 era de $18.2 billones. Además, encontramos que, según la Veeduría Distrital, en el documento: "Seguimiento a la ejecución del presupuesto de Bogotá, vigencia 2017", los ingresos habían sido de $22.6 billones.

Agotadas las primeras fuentes de información distritales, no quisimos darle más vueltas y decidimos que lo mejor era acudir a los sistemas de información Nacional. Según el Ministerio de Hacienda, en el "Informe de Viabilidad Fiscal Territorial 2018", los ingresos totales en 2017 habían sido de $14,2 billones. Por su parte, en el Formulario Único Territorial que se maneja a través de la Plataforma SCHIP, el dato, en cambio, era de $16.8 billones. Y según lo visualizado a través de Terridata del Departamento Nacional de Planeación (DNP), el dato era de $15.2 billones. Qué confusión. Ni que decir que al problema de las fuentes unificadas de acceso hay que sumarle que la información está publicada en distintos formatos, muchas veces en PDF o documentos escaneados que hacían imposible el consumo masivo y así mismo su análisis.

¿La información pública es un rompecabezas?

Sabemos que cada fuente de información tiene una metodología de recolección distinta, o unas toman en cuenta elementos que otra no, esto hace que el dato no esté unificado. Sin embargo, desde el punto de vista ciudadano, es muy difícil creer en cualquier información que se está presentando. La pregunta más inocente nos hizo darle la vuelta a la web entera. "La información está" fue la respuesta que obtuvimos siempre que nos acercamos a una entidad pública, y es cierto, está. El problema es cómo; la quiero a la mano, concisa, clara y sin vueltas. La duplicación de este tipo de información no solo dificulta el acceso, que es un derecho, también desvirtúa cualquier tipo de análisis que se quiera hacer sobre la información misma.

Hablamos con la Alta Consejería para las TIC sobre este tema; nos recomendaron que lo mejor, para evitar este tipo de malos entendidos, era acudir al portal de Datos Abiertos de Bogotá, un sitio poco conocido y que las entidades del Distrito apenas están empezando a usar. Cuando empezamos a explorar el portal nos dimos cuenta de una cosa fundamental, más allá de que haya entidades que han cargado más de 450 conjuntos de datos, como la Secretaría de Hacienda, y otras que no suman 5, como la Secretaría de Educación. Los conjuntos de datos están tirados en la plataforma sin ningún tipo de contexto, guía o explicación. Lo mismo ocurre con las otras fuentes de información antes mencionadas, pero en este caso es más grave porque el portal está pensado para el consumo ciudadano. Volvimos a preguntar sobre esto, pero nos aseguraron que la estrategia solo contemplaba la meta de tener, al finalizar la administración actual, un total de 1.000 conjuntos de datos publicados en formatos abiertos.

La reflexión

La tecnología ha logrado contener al mundo entero en un celular. Ahora somos capaces de compartir información a nivel global con un solo "clic". Somos una civilización que depende casi por completo de la información. Entonces, por qué el Estado y sus procesos nos siguen pareciendo un asunto lejano. No hay que leer este distanciamiento en clave de ocultismo por parte de los gobiernos, de hecho, hay una tendencia a nivel mundial de apertura de información pública que está cambiando la concepción del Estado.

El problema, por lo menos para el caso de Colombia, es que los gobiernos y la ciudadanía en general, todavía no tienen muy claro que la apertura de información tiene el potencial de generar valor público en dos niveles. El primero, y como tradicionalmente se entiende, en términos de transparencia y rendición de cuentas. El segundo, y para nosotros donde se encuentran las oportunidades más grandes, la información de interés público abierta, estructurada, interoperable y sin ninguna restricción de difusión, puede contribuir en el monitoreo y evaluación constante de políticas públicas. Puede convertirse en un insumo para la creación y mejoramiento de servicios o productos. Puede crear comunidades de pensamiento integradas por distintos sectores de la sociedad, que ayuden a resolver problemas públicos. Puede, en fin, mejorar la eficiencia y eficacia de los gobiernos y difundir una cultura de la medición que tanta falta nos hace para los asuntos públicos.

Siempre decimos: "hay que elevar el discurso sobre lo público". "No podemos reducir todo a peleas de redes sociales". Pero queda claro que entender información pública, sobre todo en materia de finanzas, toma tiempo y dedicación. Ahondar en números que en las cabezas de muchos no están representados por nada es complejo, sobre todo si el insumo principal, la información, no es de calidad, confiable y concluyente. Para hacer de lo público un terreno común, hay que darle a la ciudadanía herramientas sencillas, con información concisa, contextualizada y unificada.

Recomendaciones
  1. Unificar las fuentes de información para el ciudadano. Tener un único canal de acceso con lenguaje claro y con datos contextualizados y únicos.


  2. El portal de Datos Abiertos de Bogotá es una poderosa herramienta, y por eso es importante dar directrices para que las entidades públicas distritales publiquen información de calidad, en formatos de consumo masivo, y brindando un contexto más claro del contenido de las publicaciones.


  3. Realizar mesas de trabajo con entidades públicas y organizaciones de la sociedad civil para identificar qué tipo de datos deben abrirse.


  4. Crear una guía para funcionarios públicos sobre cómo nutrir el ecosistema de datos abiertos en materia de gestión pública.


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